LOS ÚLTIMOS RECUERDOS, PESAROSOS Y SOMBRÍOS

Aquellos días de asueto y diversión, aquellos días de vacaciones eran perseguidos y alentados por el canto de los pájaros los que le recordaban el ayer, el mismo ayer de hace 50 años que nunca más volverá y con el que, siendo un simple niño pequeño, era feliz con esa inocencia y libertad desmedida que tienen los niños. Le bastaba esa libertad, la anhelaba y la deseaba, no pedía más.

A veces, sus recuerdos se quedaban anclados en esos tiempos malos...sin tener en cuentra que, otros fueron mejores y seguramente, los venideros o los actuales sean más agradables y felices.
Su imaginación se desbordaba en la angustia y en la pena, en una tristeza acumulada por los años ...pero a pesar de eso, siempre existen personas que en este mundo nos quitan las telarañas o ceguera que tenemos delante y nos abren los ojos a la esperanza.
Y delante de la amargura de la vida o enfrentándose a ella y plantándole cara, siempre existe otra cara, la del optimismo y el futuro novedoso, la de la fuerza vital de cada hombre ante las sombrías imágenes del mundo, la de la fe y las creencias, la de decir: "Aquí estoy yo, tengo fuerza, energía y autoestima muy alta, voy a seguir y a luchar aunque me cueste"....
Ése es el verdadero hombre, el que lucha y ve la cara de la vida de forma optimista y con ganas de luchar sin caer, a pesar de los obstáculos, las tramas, los problemas...
Y aquel hombre, volvió a sentir el ayer de forma placentero y tras calmarse y recuperarse de su pena, sintió la paz dentro de su alma, el sosiego, la calma de las aguas, el silencio del bosque y anheló con fuerza, volver a luchar, a ser él mismo, a combatir con la misma energía que hace años...
Su imaginación se desbordaba en la angustia y en la pena, en una tristeza acumulada por los años ...pero a pesar de eso, siempre existen personas que en este mundo nos quitan las telarañas o ceguera que tenemos delante y nos abren los ojos a la esperanza.
Y delante de la amargura de la vida o enfrentándose a ella y plantándole cara, siempre existe otra cara, la del optimismo y el futuro novedoso, la de la fuerza vital de cada hombre ante las sombrías imágenes del mundo, la de la fe y las creencias, la de decir: "Aquí estoy yo, tengo fuerza, energía y autoestima muy alta, voy a seguir y a luchar aunque me cueste"....
Ése es el verdadero hombre, el que lucha y ve la cara de la vida de forma optimista y con ganas de luchar sin caer, a pesar de los obstáculos, las tramas, los problemas...
Y aquel hombre, volvió a sentir el ayer de forma placentero y tras calmarse y recuperarse de su pena, sintió la paz dentro de su alma, el sosiego, la calma de las aguas, el silencio del bosque y anheló con fuerza, volver a luchar, a ser él mismo, a combatir con la misma energía que hace años...
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