Guash, una gota de agua (con el CAPÍTULO II)
Caminaba entre las aguas de la fuente, una bella gotita de agua, llena de encanto. Divertida y dicharachera hablaba con todas las demás gotitas de agua fresca que caían sin cesar del grifo. Era muy curiosa y le gustaba curiosear y saber todo cuanto podía.
La fuente estaba situada en un parque a las afueras de la gran ciudad y el frescor de la mañana se sentía entre las flores que abrían sus vestidos de colores a la mañana soleada.
Guash, un nombre bonito para nuestro personaje, era una jovencita muy elegante; su forma era la de un pétalo rosáceo, transparente y aterciopelado. Si se miraba a través de su cuerpo se podía ver el esqueleto de tantas y tantas gotas que había detrás de ella tanto, que parecía de papel, fino, delicado y suave.
La fuente manaba sin parar agua y agua, miles de gotas de agua por segundo, era el paraíso perfecto de los más pequeños que jugaban sentados cerca de ella, encima de la arena con palas y cubos haciendo castillos mágicos.

Guash, juega con nosotras – le decían sus amigas pero, Guash era una gota de agua muy independiente y le gustaba saborear el aire, jugar con la arena y pasear por la tierra mojada. Los niños chapoteaban con ella, le metían el dedo en su cuerpo con fuerza aunque no con malicia y la aplastaban de vez en cuando pero, a ella no le importaba. Era fuerte y poderosa como una roca.

CAPÍTULO II: Encuentra un amigo
¡Alto! – despiértate, levántate del suelo y danza con tu “cuerpo serrano”, bella gota – le dijo el gato Kolo que merodeaba por las cercanías de la fuente.


-Y en segundo lugar, pequeñaja y escuálida dama - si no encuentro nada para llevarme a la panza, me echaré una siestecilla y esperaré hasta que a alguien se le caiga algo de comida o tire restos a alguna de las cuatro pappeleras que tiene el parque.
-¿De dónde vienes tan famélico y desnutrido?, ¿eres un gato vagabundo o qué?
-Si te juntas con Zaur os haréis amigos y en cuestión de poco tiempo, te contará historias muy divertidas y curiosas ¿cuánto tiempo necesitaréis para compartir la comida los dos?
-Qué idiotez, yo no comparto jamás mi comida con nadie y, mucho menos con un perro vagabundo -siguió quejándose Kolo de forma déspota y altanera. Me escapé de la casa donde vivía, mis amos eran aburridos y no me daban bien de comer y me dediqué a vivir en solitario y a no dar explicaciones a nadie. Soy muy independiente. Así que, no me hables de amistad y menos con un perro que no conozco y con el que, seguramente me llevaría fatal.
GUAPA SE TE CITA UN NUEVO ESCRITO
ResponderEliminarY como sigue??? nos vas a dejar con la intriga?. Besitos manena
ResponderEliminarMañana colgaré el II capítulo. Paciencia, no seas ansioso...Felices sueños...
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