LA VIOLETERA CANTABA Y RECITABA POEMAS DE AMOR
Feliz y dichosa, la entrañable violetera vendía ramitos de flores en el camino que se dirigía a la iglesia del pueblo; campos incesantes de violetas, amapolas y flores silvestres poblaban los alrededores de aquel pueblecito.
A la entrada de la iglesia antes de la misa matutina de aquel domingo lluvioso, los paraguas se desplegaban para hacer paso al cura que entraba con brío a celebrar la de las 12. Mañana fresca, nublada y lluviosa pero llena de encanto y sabor, tierra mojada, olor a jara, violetas, azmicle, lavanda...


Una leve sonrisa desplegaba la humilde y bella violetera y tras sus canciones de amor susurraba:
Como aves precursoras
de primavera,
en Madrid aparecen
las violeteras
que pregonaaando...
parecen golondrinas que van piando, q van piando.
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito compreme usted este ramito, pa lucirlo en el ojal
Son sus ojos alegres
su faz risueña
lo que se dice un tipo de madrileña
neta y castiza y que si entorna los ojos te cauteriza, te cauteriza.
Llevelo usted señorito, que no vale mas que un reaaal, compreme usted este ramito, compreme usted este ramito, pa lucirlo en el ojal.
Compreme usted este ramito compreme usted este ramito, pa lucirlo en el ojal.
de primavera,
en Madrid aparecen
las violeteras
que pregonaaando...
parecen golondrinas que van piando, q van piando.
Llevelo usted señorito
que no vale mas que un real
compreme usted este ramito compreme usted este ramito, pa lucirlo en el ojal
Son sus ojos alegres
su faz risueña
lo que se dice un tipo de madrileña
neta y castiza y que si entorna los ojos te cauteriza, te cauteriza.
Llevelo usted señorito, que no vale mas que un reaaal, compreme usted este ramito, compreme usted este ramito, pa lucirlo en el ojal.
Compreme usted este ramito compreme usted este ramito, pa lucirlo en el ojal.
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