ANHELOS DE LIBERTAD Y SUEÑOS EN EL AIRE
Soñaba que era un niño, tenía anhelos y deseos de niño. Las cometas de múltiples formas y colores volaban por el cielo azul celeste y el único deseo que tenía era el de seguirlas y perseguirlas. Corría tan deprisa como podía, reía y cantaba y las notas del cantar las ponía a cada metro que avanzaba.
Aire puro, campo abierto, cielo azul limpio; el sol alardeaba en el horizonte, me miraba, me acechaba y me reclamaba que siguiera corriendo y soñaba como un niño, creyendo en el futuro y en el mañana aunque, el hoy para mí era más importante.


La cuerda de la cometa se tensaba, iba y corría, se desplazaba mientras el niño corría y corría; sus sueños y deseos de libertad se imponían mientras el futuro acontecía, la esperanza por la vida se fortalecía.
Formas diversas que se completaban en el aire, cada una diferente y especial, como los hombres que habitamos en el mundo, únicos e irrepetibles.
Me gusta que no se acabe la esperanza ni los sueños, que nunca dejemos de sentir como los niños para ser libres ante la belleza de la vida. Aunque nos muestre a veces su cara más triste, la vida es como el vuelo de un pájaro ante la inmensidad de lo que nos rodea.
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